VALORES INSTITUCIONALES



 REFLEXIÓN CRÍTICA: La razón debe prevalecer sobre la emoción y considerar las conclusiones  razonables. La mente debe permanecer abierta a interpretaciones alternativas y a nuevas ideas y perspectivas.
  No puede darse pie a la manipulación de las ideas ni a la imposición, lo que debe conseguirse la formación de un pensamiento crítico, independiente y sustentado en la verdad y el respeto por los demás.
 AUTOCUIDADO: Comprende las dimensiones físicas y mentales y se evidencia como la facultad de valoración de las facultades y las instancias en que se ejercitan.
 Esto puede conllevar al desarrollo de la autoestima y abstenerse de lo que pueda dañar estos niveles de satisfacción, como la drogas sicoactivas u otras amenazas de carácter social y sexual.
 SOLIDARIDAD: Se propende porque la formación de los niños y jóvenes consolide su inclinación a compartir y a ayudar a los demás, poniendo al alcance de ellos nuestras fortalezas. Esta sensibilidad se empieza a tejer desde las aulas para que se consolide en la sociedad.
 PARTICIPACIÓN: La participación es necesaria para construir la democracia. Suaviza los conflictos y favorece los acuerdos.
 La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”

La participación puede ser además un acicate de la eficacia, un nuevo estímulo para mejorar la calidad, porque la participación abre el campo de las iniciativas, y mejora el contenido y el modo de la crítica. Por otra  la participación adquiere un significado especial para cada uno de los distintos sectores que integran la comunidad escolar. La participación de los alumnos ha de ser considerada como importante contribución a su formación cívica.
  
RESPETO A LA DIFERENCIA: Los escenarios escolares son propensos a los conflictos por las diferencias de toda índole, lo que conlleva a ambientes escolares tensos. La convivencia y la pedagogía deben integrarse para que los estudiantes afiancen el respeto a las diferencias, mirando éstas como otras opciones valederas  de sus compañeros, en pensamiento y acciones.

  VALORES
 REFLEXIÓN CRÍTICA: La razón debe prevalecer sobre la emoción y considerar las conclusiones  razonables. La mente debe permanecer abierta a interpretaciones alternativas y a nuevas ideas y perspectivas.

 No puede darse pie a la manipulación de las ideas ni a la imposición, lo que debe conseguirse la formación de un pensamiento crítico, independiente y sustentado en la verdad y el respeto por los demás.
 AUTOCUIDADO: Comprende las dimensiones físicas y mentales y se evidencia como la facultad de valoración de las facultades y las instancias en que se ejercitan.
 Esto puede conllevar al desarrollo de la autoestima y abstenerse de lo que pueda dañar estos niveles de satisfacción, como la drogas sicoactivas u otras amenazas de carácter social y sexual.
 SOLIDARIDAD: Se propende porque la formación de los niños y jóvenes consolide su inclinación a compartir y a ayudar a los demás, poniendo al alcance de ellos nuestras fortalezas. Esta sensibilidad se empieza a tejer desde las aulas para que se consolide en la sociedad.
 PARTICIPACIÓN: La participación es necesaria para construir la democracia. Suaviza los conflictos y favorece los acuerdos.
 La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”
La participación puede ser además un acicate de la eficacia, un nuevo estímulo para mejorar la calidad, porque la participación abre el campo de las iniciativas, y mejora el contenido y el modo de la crítica. Por otra  la participación adquiere un significado especial para cada uno de los distintos sectores que integran la comunidad escolar. La participación de los alumnos ha de ser considerada como importante contribución a su formación cívica.

 RESPETO A LA DIFERENCIA: Los escenarios escolares son propensos a los conflictos por las diferencias de toda índole, lo que conlleva a ambientes escolares tensos. La convivencia y la pedagogía deben integrarse para que los estudiantes afiancen el respeto a las diferencias, mirando éstas como otras opciones valederas  de sus compañeros, en pensamiento y acciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario